Me la casco de noche y de día pensando en la Virgen María

Posted by JJ Alonzo On jueves, 23 de julio de 2009 4 comentarios

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El título era parte de la canción de un compañero de colegio que tenía su grupo musical, los Arni Division. La cancion empezaba con algo así como "qué le voy a hacer si se me pone dura, qué le voy a hacer si soy un jodido cura". Sus letras como véis...la realidad de la vida.


¿Que no? ¿Exagerado? Echemos un vistazo a la historia...


En diciembre de 1840, se autorizaba la creación (merced a una especialísima dispensa del Obispo de Andalucía) del Cuerpo de Pajilleras del Hospicio de San Juan de Dios, de Málaga.


Las pajilleras de caridad (como se las empezó a denominar en toda la península) eran mujeres que, sin importar su aspecto físico o edad, prestaban consuelo con maniobras de masturbación a los numerosos soldados heridos en las batallas de la reciente guerra carlista española.


La autora de tan peculiar idea, había sido la Hermana Sor Ethel Sifuentes, una religiosa de cuarenta y cinco años que cumplía funciones de enfermera en el ya mencionado Hospicio. Sor Ethel había notado el mal talante, la ansiedad y la atmósfera saturada de testosterona en el pabellón de heridos del hospital. Decidió entonces poner manos a la obra y comenzó junto a algunas hermanas a "pajillear" a los robustos y viriles soldados sin hacer distingos de grado. Desde entonces, tanto a soldados como a oficiales, les tocaba su "pajilla" diaria. Los resultados fueron inmediatos.


El clima emocional cambió radicalmente en el pabellón y los temperamentales hombres de armas volvieron a departir cortésmente entre sí, aún cuando en muchos casos, hubiesen militado en bandos opuestos.


Al núcleo fundacional de hermanitas pajilleras, se sumaron voluntarias seculares, atraídas por el deseo de prestar tan abnegado servicio. A estas voluntarias, se les impuso (a fin de resguardar el pudor y las buenas costumbres) el uso estricto de un uniforme: una holgada hopalanda que ocultaba las formas femeniles y un velo de lino que embozaba el rostro.


El éxito rotundo, se tradujo en la proliferación de diversos cuerpos de pajilleras por todo el territorio nacional, agrupadas bajo distintas asociaciones y modalidades. Surgieron de esta suerte, el Cuerpo de Palilleras de La Reina, Las Pajilleras del Socorro de Huelva, Las Esclavas de la Pajilla del Corazón de María (el nombre más cojonudo que he visto en la vida) y ya entrado el siglo XX, las Pajilleras de la Pasionaria que tanto auxilio habrían de brindarle a las tropas de la República.


Ay Señor Señor...ésa religión sí que molaba...




4 comentarios:

Matsu dijo...

Qué se puede decir de esto... en fin, las monjas de mi colegio al parecer llevaban una segunda vida, la pública en la que nos pegaban pellizcos y nos decían que las faldas estaban muy cortas (por la rodilla ¬¬) y la privada....las muy marranas!!!!y yo perdiéndome ese mundo de sudor, respiración acompasada, SEXO...porque ellas decían que era pecado...en fin, menuda hipocresía en la que me han educado ¬¬

Anto dijo...

Ostiaaa, me has dejao boquiabierto!!! Le daría gracias a Dios por tu artículo, pero lo mismo es capaz de mandarme como recompensa una novia de la Santísima Orden Mariana de la Gayola...

UnPaísEnElAtillo dijo...

Pues yo no creo que fuera doble moral, eso es caridad con todas las de la ley (divina, en este caso). No solo de pan vive el hombre y no solo con vendas sana el maltrecho, la pajilla de cada día debió servir como estímulo a esos desdichados, "viviré un día más" debían decirse tras cada sesión. Os tendré siempre en mis oraciones hermosas (y también en mente en mis pajillas).

akasha dijo...

Vaya, me he quedao K.O. con estas monjas....¿quien lo iba a decir? con lo callaitas que se ven....aunque esto me da que pensar...y no creo que vuelva a comer un dulce casero de algun convento....en que pensaran mientras hacen la reposteria!!! Tio, me has sembrao la duda, ya nada sera como antes...xDDDD

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