El Cuentacuentos

Posted by JJ Alonzo On 0 comentarios



Qué importante es la infancia. Qué importante es poder soñar, desarrollar la imaginación, aprender...mentiras. Mentiras fáciles como dragones, hadas, y unicornios. Es importante aprender las fáciles para luego aprender las difíciles: como el amor, la humildad, la igualdad, la justicia y la piedad.

Jim Henson creía en ésta importancia y dedicó su vida a cultivarla. Y cómo si no van a cultivarse estos ideales en aquellos que son capaces de aprender? Eso es, a los niños. Tal vez por Jim Henson no conozcáis nada. Pero seguro que todos conocéis a la Rana Gustavo, o a la Cerdita Peggy, o al Monstruo de las Galletas. Si tiramos del hilo podemos irnos a Fraggel Rock, que levante la mano quien se sepa la cancion: "ven a disfrutar, tus problemas dejalos..." jeje. Es más, el que tenga güevos que me diga que no sabe quién es Epi y Blas y que nunca ha visto Barrio Sesamo.

Pues sí, todos le debemos nuestra infancia a Jim Henson, el creador de marionetas más influyente de la historia.

No solo se dedicó a sus teleñecos (aunque con eso podría haber tirado toda su vida sin problema) sino que se adentró en el cine. ¿Alguien ha visto Dentro del Laberinto?

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Sip, David Bowie y la jovencísima por aquel entonces Jennifer Connely, en el país de los goblins.

O quizás os suene esta otra peli: Cristal Oscuro

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Incluso incluso poniendonos serios ya podíamos citar la primera peli que se hizo de las Tortugas Ninja

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Ésta última peli sin embargo no pudo disfrutarla mucho...se estrenó en 1990 y un año antes Henson había muerto por una neumonía. Ahí se perdió un genio y un artista como pocos.

Pero el tema que nos ocupa es el Cuentacuentos. Una miniserie de 9 capítulos que guionizó y dirigió, adaptando varios cuentos populares rusos, germanos y celtas, metiéndonos en su mundo. Tuvo tanto éxito que se produjo una segunda temporada, esta vez sin su participación, de 4 capítulos más centrándose en los mitos griegos.

El cuentacuentos no es otro que John Hurt. La réplica se la dará su fiel perro (una marioneta de henson) a los pies de su confortable sillón encarado a la chimenea. Sabe dar el ambiente perfecto para que el oyente escuche y también hay que añadir la voz que lo dobla al español es un gran acierto. Fiel al estilo de Henson cada cuento tiene una moraleja. La amistad, el amor, la codicia, la picaresca...todo está perfectamente hilachado.

He tenido la suerte de encontrar varios capítulos en San-Youtube. Duran solamente veinte minutitos y son realmente obras de arte.

El Día que me faltó un cuento

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Es uno de los mejores de la serie. Tiene al propio Cuentacuentos como protagonista y podemos ver como la picaresca, disfrazada de buenas intenciones, puede salvarte en momentos de necesidad. Veremos cómo, si ayudas a alguien sin pedir nada a cambio, algún día tendrás la recompensa. Y sobretodo que todo es pasajero, nada dura eternamente, ni lo bueno ni lo malo, y solo cuenta disfrutar del momento.

Sin embargo el cuento que más me caló a mí, y por lo que he leído por ahí, al resto de la gente es sin duda el cuento del

El buen soldado y la Muerte

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Recuerdo una mañana que fui al colegio. Teníamos clase de Lenguaje y ese día había que llevar una historia a modo de redacción hecha. Yo me había pasado toda la tarde anterior viendo la tele y vagueando y se me había olvidado por completo hacer la tarea. La mala suerte se cernió sobre mí cuando la señorita (como así se hancian llamar las maestras de la época xD) nombró mi nombre para que leyera mi relato. Yo no tenía nada hecho, pero me acordé del programa del cuentacuentos y del cuento del buen soldado, así que alegué a mi señorita que se me había olvidado en mi casa pero que lo recordaba y se lo podía contar. Me tiré toda la hora contando aquel cuento. No se como pero hechicé a todos: mis compañeros de clase que siempre bromeaban y revoloteaban y a mi seño que escuchaba con interes. No solo no me puso un cero por no hacer la tarea, sino que no dimos clase ese día por escuchar mi historia.

Si yo hubiera nacido en otra época, con las pobres actitudes que tengo, seguramente me habría dedicado a contar cuentos e historias a los incautos que pagaran por oírlas.

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